miércoles, 6 de febrero de 2013

La crítica de Kant al argumento ontológico sobre la existencia de Dios

Como hemos visto hoy en clase, Descartes desarrolla en su Discurso del Método un argumento similar al de Anselmo de Canterbury para demostrar la existencia de Dios partiendo del análisis de su idea. Este argumento a priori denominado por Kant "ontológico", para distinguirlo de las pruebas "cosmológicas" o a posteriori, recibió una severa crítica del autor alemán. La base de la crítica de Kant es que el argumento es inválido porque se basa en la idea de que un ser que existe realmente es más perfecto que uno que sólo es un mero concepto del entendimiento. Dios, esto es, el ser perfecto, tiene por tanto que existir. Según Kant, el argumento pierde su peso cuando partimos del hecho de que la existencia no es "un predicado real, es decir, un concepto de algo que pueda añadirse al concepto de una cosa" (KrV, A 598/B626). Cuando decimos de algo que "es", no añadimos nada a la idea de ese algo, sólo decimos que tiene una realidad frente a nosotros que lo conocemos como real. Todo predicado de existencia implica un juicio basado en la experiencia y no puede, por tanto, llevarse a cabo a priori. Veamos esto en el texto de Kant:

Si ahora tomo juntamente el sujeto (Dios) con todos sus predicados (entre ellos la omnipotencia) y digo ”Dios es” o “hay un Dios”, no pongo ningún nuevo predicado al concepto de Dios, sino que pongo solo el sujeto en sí mismo, con todos sus predicados y pongo el objeto en relación con mi concepto. Ambos deben contener exactamente lo mismo y por lo tanto nada puede añadirse al concepto, que solo expresa la posibilidad, por el hecho de que yo piense su objeto como absolutamente dado (por la expresión “él es”). Lo real no contiene más de lo que contiene lo posible. Cien táleros reales no contienen lo más mínimo mas que cien táleros posibles. Pues como estos significan el concepto y aquellos el objeto y su posición en sí mismo, si este contuviera más que aquel, mi concepto no expresaría todo el objeto y no sería su concepto adecuado. Pero en mi situación de fortuna hay más en cien táleros reales que en el mero concepto de cien táleros (es decir, en su posibilidad). Pues el objeto, en la realidad, no esta solo contenido analíticamente en mi concepto, sino que se añade sintéticamente a mi concepto (que es una determinación de mi estado), sin que por ese ser fuera de mi concepto los referidos cien táleros mismos se hayan aumentado en lo mas mínimo. (KrV, A 599/B 627)

N.B. El tálero (del alemán thaler, del valle) es una antigua moneda de plata de Alemania.

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